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Abierto el plazo de inscripción

Hola a tod@s;

El plazo de inscripción para el curso 2017/18 está abierto. Este año vamos a realizar presentaciones personalizadas del cole a todas las familias que estén interesadas. Seguimos creciendo y nuestros ambientes pueden acoger niños de 2 a 9 años.

Podéis poneros en contacto con nosotros para solicitar una cita por cualquiera de los siguientes medios:

Seréis bienvenid@s!!

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Nuestro calendario gigante

La mejor manera de comenzar el año es echando la vista atrás. Nuestros niños y niñas han construido un calendario gigante para comprender el significado del paso del tiempo y trabajar la percepción temporal.  Hoy han podido comprobar para qué servía cada una de las hojas que se fue desprendiendo del taco inicial, sobre el que cada día iban anotando con símbolos qué tiempo hacía.

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Una vez concluido el año, en la clase se recuperan las hojas para que cumplan su misión. De siete en siete van formando la sucesión de semanas y meses para construir un mosaico gigante con el año 2016. Así es mucho mas fácil comprobar cómo cambia el clima con las estaciones, el número de semanas y meses que tiene un año y lo lejos o cerca que quedan los cumpleaños de todos los niños de Freetime.

Nos daría mucha pena recogerlo si no fuera porque ya tenemos ganas de construir el de 2017 😉

¡¡BUEN VIAJE, 2016!!

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Jornada de Puertas Abiertas

El próximo domingo 17 de abril celebramos nuestra Jornada de Puertas Abiertas, un día especial en el que mostramos a todas las familias interesadas cómo es nuestra escuela por dentro.

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Aunque muchos nos conocéis, queremos deciros que estamos muy contentos porque vemos que el proyecto evoluciona en el ámbito pedagógico y crece en el aspecto social. Cada vez son más familias las que se interesan por la escuela activa y la convierten en su opción; y al mismo tiempo, nuestros acompañantes se forman, progresan y pulen el proyecto educativo. Después de 9 años, nadie mejor que ellos para contar en qué punto estamos. Citamos un párrafo de su proyecto educativo:

“…con unos principios claros de optimismo pedagógico, se ha ido gestando una escuela basada en la Educación Vivencial, con diferentes metodologías: activa (Rebeca Wild), no directiva y de escucha activa (Carl Rogers y Antonio Guijarro), democrática (Summerhill), por proyectos (Kilpatrick), de movimiento libre (Emmi Pikler), de educación creadora (Arno Stern y Miguel Castro) y Montessori (Maria Montessori). La escuela es unitaria, todas las edades comparten espacios, y apuesta por una educación primaria que dé continuidad a un aprendizaje integral de libre elección.”

Y si queréis descargar o leer el proyecto educativo actual, aquí podéis hacerlo:

 

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Espacios Freetime: zona de acogida

La entrada en Freetime es un espacio de acogida, autonomía y respeto.
Cuando llegamos a la escuela dejamos el abrigo en nuestra percha y nos ponemos zapatillas cómodas, siempre en compañía de un adulto. Un acompañante nos da la bienvenida y entramos al espacio después del tiempo que necesitemos.
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Saludamos a l@s compañer@s y a nuestros animales: las cobayas y los ratoncitos rusos, y nos preparamos para la actividad de movimiento (circuito, baile, relajación…).
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Si queremos podemos traer cosas de casa al espacio, y si no queremos prestárselas a los demás, las podemos dejar en la entrada: los mayores tenemos una caja con nuestro nombre.
Comienza el día en Freetime…
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Escuela de padres: Libertad y límites

“La libertad de uno acaba donde empieza la del otro”. La manida frase nos introduce en el ancho mundo de la libertad, cavernoso espacio donde todos nos sentimos henchidos de poder y a la vez, como Eros, hijo de Poros y Penia, escasos ante tanta abundancia.

La reunión del lunes de la Escuela de padres, madres y acompañantes ha servido para darnos cuenta de lo difícil que es llegar a un quórum de lo que significan y comportan los límites que ponemos a nuestros hijos y a nuestras hijas, o en el caso de los acompañantes, a nuestros acompañados, si se permite la expresión. La conversación giró en torno a la subjetividad con la que aparecen los límites en las familias, unas dejan jugar a su hijos con “la porcelana”, si se rompe la arreglan y aprenden juntos nociones de arqueología; otras, en cambio, no le dejan, pero le proveen de un espacio para que juegue con otros objetos. Ambas formas son aceptadas por el grupo; entonces, ¿hay un manual para construir límites comunes a distintas realidades? No lo hay, los límites están inmersos en los ambientes, en la realidad de cada familia, de cada escuela, de cada comunidad… Las niñas y los niños, además, lo entienden muy bien: saben que en casa de mamá y papá pueden hacer unas cosas, en casa de los abuelos otras, y en casa de los tios casi nada.

Una madre hablaba de las membranas, –cada persona tenemos una–, que son todas aquellas experiencias y aprendizajes, que unidos a un bagaje biológico concreto, forman nuestro ser y nos permiten relacionarnos con lo que nos rodea de una manera diferenciada; los límites, por tanto, dependen de “hasta dónde” llegue nuestra membrana. Quizá alguien permita a otras personas que se burlen de un lapsus linguae, como cuando se dice: “estoy hecho un obelisco”, y la carcajada es mayúscula; sin embargo otras se sientan traicionadas y, asertivamente, ponen el límite: “no me gusta que os riáis de eso”.

La relación de desigualdad con la niña o el niño nos brinda una “necesidad” de compensación que muchas veces se traduce en incomprensión e incertidumbre, no sabemos si lo estamos haciendo “bien” o deberíamos “poner más límites”. La niña o el niño nos medirá con su comportamiento para ver hasta donde llega nuestra membrana: la medida quizá no le salga igual que en otras ocasiones –se trata de otro momento, otro lugar–; seguirá tomando medidas y, como en el proceso cognitivo, ira integrando una realidad cambiante.

Al final, de lo que nos preocupamos son de sus necesidades, que van íntimamente ligadas a los límites; impedir al niño que corra o que salte va contra toda lógica, pero momentáneamente quizá sea necesario: la ciudad es peligrosa, al vecino de abajo no le gustan “los ruidos”… Entonces, tenemos que buscar un lugar y un tiempo adecuado donde puedan expresarse los niños; algunos soñamos con la vida en el campo…

Rousseau clasificó las etapas del desarrollo con preciosos vocablos: edad de necesidad, edad de naturaleza, edad de fuerza, edad de las pasiones y la razón… La primera y la segunda (hasta los 12 años) claramente nos remiten a la cualidad primigenia de los niños de ser “salvajes”, pero salvajes en el sentido de libres, de instintivos; la confianza que tenemos en esas edades en su guía interna es grande, “la naturaleza es sabia”, “la naturaleza se abre camino”, hay tanta sabiduría popular que ignoramos… Pero, ya antes, y ahora no digamos, se impone el hombre cultural; las nuevas tecnologías invaden nuestras casas, y no podemos ignorarlo también; nos adaptamos a nuestra circunstancia, somos seres operativos, actuamos en el mundo y para el mundo: nuevos límites aparecen en escena. ¿Cuántas horas deberían ver la tele nuestros hijos? ¿La necesidad de imágenes hasta donde llega? ¿Escribir dactilarmente o con “la tecla”? Tantas preguntas, que sólo el sentido común, tan escurridizo a veces, nos puede ayudar…

Finalmente no hubo un gran acuerdo, ni una emoción concentrada por haber llegado a una dulce duda que, como el sabio que buscaba preguntas, nos abre las puertas de la verdad; tampoco hubo agradecimientos por las preocupaciones que habíamos hecho comunes, pero sí mucho respeto y valoración por todas las opiniones. Hubo té y propuestas de continuidad. Pero lo mejor, una bella imagen pintada por un padre en el aire que compartíamos: un gran bosque, espeso, tupido, que casi no dejaba ver la luz del sol, se abría gracias al camino que nosotros hacíamos para nuestros hijos; había caminos anchos, que permitían un mayor movimiento y disfrute de la naturaleza, caminos estrechos, que permitían concentrarse en la caminata y las sensaciones, y caminos muy estrechitos que casi no permitían ver el bosque por la preocupación de salirse del mismo…

Gracias por participar en este camino que, en definitiva, estamos construyendo entre todos.

Papás, mamás y acompañantes de Freetime.

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Y seguimos Aprendiendo…educadores y familias

El Viernes 28 y el Sábado 29 de Noviembre el equipo de educadores y dos madres tuvieron el privilegio de asistir al curso “Técnicas Ericksonianas para el abordaje de problemas de aprendizaje y emocionales con niñ@s y adolescentes “. De la mano de Carme Timoneda, pudimos conocer con sencillas metáforas cuál es el papel del cerebro en los mecanismos cognitivos y emocionales que están en la base de las dificultades de aprendizaje. Descubrimos también que los síntomas conductuales son solo el humo de dificultades de tipo emocional que interfieren con los aprendizajes. Y lo más importante, aprendimos a construir intervenciones terapéuticas diseñadas para ayudar a los más pequeños en sus dificultades de aprendizaje y emocionales.

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De izquierda a derecha: Beatriz, Nieves, Carme, Diego y Olga

 

Fue un auténtico placer contar con esta profesional en Burgos. Nos ha ayudado a saber cómo conectar con los niños que tienen dificultades, a preservar su identidad y autoestima positiva por encima de los “síntomas” y a saber que, irrevocablemente, aprendizaje y emoción van siempre de la mano.

Y como nos quedamos con ganas de más, ya estamos pensando en poder traerla para una formación más larga. ¿Alguien se anima?…Si queréis saber más: http://www.fcarmevidal.com

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Aprendiendo todos

El fin de semana pasado hubo muchas caras amigas en el Congreso Aprendemos Todos Burgos 2014. Los tres educadores de Freetime y varios padres/madres asistimos a este estupendo encuentro que se celebró en el Colegio del Círculo y que nos sumergió durante un día y medio en el aroma de su título: “La presencia que soy”.

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De izquierda a derecha: Marina, Chus, Montse, Amaia (con Aroa), Olga y Diego

Ni que decir tiene que nos lo pasamos muy bien. Lo formal y lo lúdico combinaron a la perfección para lograr el objetivo del congreso: apreciar lo imprescindible que es hacer consciente la vivencia del presente. Pero no solo eso, si no que como padres, madres y educadores, debemos intentar proporcionar a nuestros alumn@s e hijos herramientas para que, desde una edad temprana, se acostumbren a conseguir esa presencia.

Me alegro mucho de que hayamos compartido esta experiencia y creo que todos los padres/madres de Freetime os agradecemos a los tres, a Olga, a Amaia y a Diego, vuestras ganas de seguir aprendiendo y mejorando vuestra formación.